Agosto 1
Episodios
No aspires a la perfección ¿Es amargo el pepino? Échalo. ¿Hay zarzas en el camino? Desvíate. Eso basta. No prosigas diciendo: ¿Por qué se hicieron estas cosas en el mundo? De otra manera, serías la burla del hombre que estudia la naturaleza, como se te reirían el carpintero o el zapatero si les reprocharas porque ves en sus talleres aserraduras y retazos de las materias que trabajan, aunque tienen donde arrojarlos. Pero la naturaleza del universo nada dispone fuera de sí. MARCO AURELIO, Meditaciones, 8.50
La dicha estoica Créeme, el gozo verdadero es cosa seria. ¿Juzgas, acaso, que alguien de aspecto disoluto y... "divertidillo" va a menospreciar la muerte, abrir sus puertas a la pobreza, poner freno a los placeres, ejercitarse en la tolerancia del dolor? Quien aplica a sí mismo estos principios, disfruta de un gozo inmenso, aunque poco atrayente. Quiero que te halles en la posesión de este gozo; nunca te faltará una vez que hayas encontrado la fuente que lo sustenta. SÉNECA, Epístolas morales a Lucilio, 23.4
Un antídoto para el espíritu Quien practica la filosofía como antídoto de su espíritu, resulta magnánimo, lleno de confianza, invencible y más elevado cuando uno se le acerca. SÉNECA, Epístolas morales a Lucilio, 111.2
Reconoce tus privilegios Los hombres son unos más agudos y otros más obtusos, y criados unos en mejores costumbres y otros en peores, siendo unos de peor carácter o natu-ral, necesitarían mayor número de demostraciones y mayor argumentación para aceptar estas opiniones y quedar modelados según ellas, igual, creo, que los cuerpos enfermizos necesitan mucho mayor cuidado para estar bien. MUSONIO RUFO, Disertaciones, 1.3.1-5
¿Qué dice tu epitafio? Cuando veas su pretexta ya ostentada en ocasiones frecuentes, su nombre célebre en el foro, no los envidies: eso lo alcanzan con prejuicio de su vida... A algunos, antes de que ascendieran a la cima de su ambición, los ha abandonado la vida en los preliminares de la lucha; a otros, cuando habían trepado a la más alta dignidad gracias a mil indignidades, les ha venido el funesto pensamiento de que han trabajado para el epitafio de su tumba. SÉNECA, Sobre la brevedad de la vida, 20
En algún lugar alguien está muriendo Cuando te den una noticia inquietante ten a mano aquello de que no cabe noticia sobre nada del albedrío. ¿Acaso puede alguien darte la noticia de que hiciste mal una suposición o deseaste torpemente? De ningún modo. Sino que "alguien murió". ¿Qué tiene que ver contigo? EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 3.18,1-2
Recibe los honores y los desaires de la misma forma Recibe bienes sin engreírte, despréndete de ellos sin mostrar repugnancia. MARCO AURELIO, Meditaciones, 8.33
Nadie te obliga a hacer nada Nada es honesto de cuando se ejecuta a disgusto o por coacción. Toda acción honesta es voluntaria. SÉNECA, Epístolas morales a Lucilio, 66.36
Hecho para la justicia El que peca contra la justicia, comete una impiedad. Pues, habiendo formado la naturaleza universal los seres racionales los unos para los otros, quiere que se ayuden mutuamente según su mérito, sin hacerse nunca mal alguno: el hombre que traspasa este deseo de la naturaleza, comete evidentemente una impiedad contra la más venerable de las divinidades. MARCO AURELIO, Meditaciones, 9.1
Perdónalos porque no saben lo que hacen Toda alma - se afirma— está privada, a pesar suyo, de la verdad. Lo mismo le sucederá respecto de la justicia, la templanza, la benevolencia y de toda otra virtud semejante. Es absolutamente indispensable que a menudo te acuerdes de esto, pues así serás más indulgente con los demás. MARCO AURELIO, Meditaciones, 7.63
Cada uno es maestro de su propio campo El libre albedrío de mi prójimo es igualmente indiferente a mi libre albedrío como su soplo y su carne. Puesto que, aunque en realidad los unos nacimos para los otros, la recta razón de cada uno posee su propia independencia; de no ser así, la maldad del prójimo vendría a ser un mal para mí. Pero Dios no lo ha decretado de este modo, porque, de lo contrario, estaría en manos de otro el que yo fuese desgraciado. MARCO AURELIO, Meditaciones, 8.56
No abandones a los demás... ni a ti mismo Al modo que no podrán hacerte desviar de la práctica del bien los que se te opusieren cuando sigues el camino de la recta razón, así tampoco lograrán hacerte perder la dulzura para con los mismos. Por ello, observa con igual celo ambos propósitos: conserva no sólo un juicio y una conducta impertur-bables, sino también la mansedumbre con los que intentaren crearte obstáculos o de otra manera te fueren molestos. Pues igual prueba de debilidad sería el enojarse contra ellos, que el renunciar a la acción y ceder por temor. Hay, en efecto, dos clases de desertores: el cobarde que tiembla, y el que renuncia al pariente y amigo que le dio la naturaleza. MARCO AURELIO, Meditaciones, 11.9
El progreso del alma Qué uso hago, pues, en este instante de mi alma? En cada una de mis acciones me formularé esta pregunta y examinaré qué cosa tengo ahora en esta parte de mí mismo que se llama recto juicio, y en qué estado tengo mi alma alpresente. ¿Acaso en el de un niño, de un joven... de un tirano, de un jumen-to, de una fiera? MARCO AURELIO, Meditaciones, 5.11
Basta con hacer lo correcto Cuando hubieres hecho un favor y otro lo hubiere reconocido, ¿qué otra tercera satisfacción buscas todavía, como hacen los necios? ¿La de pasar como bienhechor o ser pagado con una recompensa? MARCO AURELIO, Meditaciones, 7-73
Un poco de conocimiento es peligroso Toda gran facultad es peligrosa para el principiante. Por consiguiente, hay que soportar ese tipo de cosas según la capacidad; algunas son acordes con la naturaleza, pero no para el débil. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 3.13.20
Un líder lidera Alguno, cuando dispensa un beneficio a otro, está dispuesto a tener en cuenta calculadamente este favor. Esto otro no intenta obrar de esta guisa; considera empero al favorecido en sus adentros como a un deudor y no se olvida del bien que le ha dispensado. Pero un tercero ha olvidado ya, en cierto modo, el favor que hizo: se asemeja a la viña que produce la uva y no reclama nada más después de haber producido el propio fruto, como el caballo que ha hecho su carrera, el perro que ha seguido su caza, la abeja que ha fabricado su panal. Así, el hombre que favoreció a otro no debe intentar beneficiarse, sino pensar cómo le serviría otra vez, imitando a la vid que a su tiempo vuelve a llevar la uva. MARCO AURELIO, Meditaciones, 5,6
Unas reglas sencillas No des largas a tus acciones, no te embrolles en las conversaciones, no vagabundees con la imaginación; en una palabra, no se ahogue el alma en sí misma, ni se disperse al exterior; no absorba el tráfago tu vida. MARCO AURELIO, Meditaciones, 8.51 La simplicidad rara vez es sencilla. Pero ahora que cuentas con estas reglas, proponte ponerlas en práctica: con la primera entrada en tu lista de pendientes, con la primera conversación que tengas, con tu alma y desde luego, con la vida que labras. No sólo hoy, todos los días. Escríbelo en un pizarrón y no lo olvides.
Introducción al libro "Estoicismo Cotidiano" de Ryan Holiday y Stephen Hanselman.
Parte del mundo en su estado actual Haz lo que exige de ti la naturaleza. Manos a la obra, mientras haya lugar, y no te preocupes por si te imitan. No sueñes en ver establecida la república de Platón, antes bien, conténtate con tal que progreses un poco, considerando que no es poco fruto este pequeño resultado. MARCO AURELIO, Meditaciones, 9.29
Pragmático y con principios Allí donde se puede vivir, es posible también vivir bien. Es posible vivir en la corte; pues también en la corte se vive bien. MARCO AURELIO, Meditaciones, 5.26
El silencio es fortaleza A callar se aprende con los muchos males de la vida. SÉNECA, Tiestes, 319
Sin culpas, sólo concéntrate Ya no has de seguir mostrándote igual en nada de lo que haces ahora, ni recriminando a la divinidad ni al hombre. Has de apartar de ti por completo el deseo, llevar el rechazo sólo a lo que depende del albedrío; que no haya en ti cólera ni resentimiento ni envidia ni compasión. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 3.22.13
La buena vida se encuentra en todas partes Ahora no viajas, andas a la ventura, te dejas llevar y cambias un lugar por otro, siendo así que la finalidad que persigues, la de vivir honestamente, está a nuestro alcance en todo lugar. ¿Puede existir acaso un sitio más ajetreado que el foro? También en él se puede vivir apaciblemente, si fuere preciso. SÉNECA, Epístolas morales a Lucilio, 28.5-6
Podemos trabajar como sea ¿Y qué lugar ocuparía el estar desterrado en relación con el cuidado de nosotros mismos y con la consecución de la virtud? MusoNIo RUFo, Disertaciones, 9.43.5
Hechos para funcionar en conjunto Cuando sintieres repugnancia en levantarte de dormir, acuérdate que es co-respondiente a tu condición y a la naturaleza humana el producir acciones útiles al bien de la sociedad: y que el dormir es común también a los seres privados de razón. Así pues, lo que es conforme con la naturaleza de cada uno, le es más propio y adecuado. MARCO AURELIO, Meditaciones, 8.12
Más de una vez los crímenes se han vuelto contra quienes los propusieron. SÉNECA, Tiestes, 311
Tres partes, un objetivo Los maestros más autorizados y numerosos afirmaron que las partes de la filosofía son tres: la moral, la natural y la lógica. La primera configura el alma; la segunda investiga la naturaleza; la tercera define la propiedad de los vocablos, su disposición y las clases de argumentos, a fin de que no se deslice el error en lugar de la verdad. Séneca, Epístolas morales a Lucilio, 89.9
Dos tareas ¿Qué es lo que hace al hombre libre de impedimentos e independiente? No lo hace la riqueza, ni el consulado, ni la riqueza, sino que ha de hallarse alguna otra razón... al vivir el saber vivir. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 4.1.62-64
La fuente del bien Penera tu interior. Dentro de ti está la fuente del bien, que puede manar sin cesar, si ahondas siempre. Marco Aurelio, Meditaciones, 7.59
Demuestra tus cualidades ¿No puede admirarse en ti la agudeza de ingenio? Sea: pero tendrás otras cualidades, por las cuales no podrás disculparte, alegando: fui mal dotado. Conquístalas, pues, que dependen únicamente de tu arbitrio: la inalterabilidad, la gravedad, la resistencia, la continencia, la aceptación del destino, la moderación de los deseos, la benevolencia, la libertad, la sencillez, la seriedad, la magnanimidad. MARCO AURELIO, Meditaciones, 5.5
Es fácil mejorar, pero ¿en qué? En buena hora sea otro más hábil luchador que tú; pero que ninguno sea más sacrificado para el bien social ni más circunspecto, ni más bien dispuesto a lo que acontezca ni más indulgente respecto a los desprecios del prójimo. Marco Aurelio, Meditaciones, 7-52
Héroes, aquí y ahora ¡Qué desatinado el comportamiento de los hombres! No quieren reverenciar a sus contemporáneos y a sus conciudadanos, pero pretenden en sumo grado ser alabados por los venideros, a quienes nunca han visto ni verán jamás. Es como si te lamentases porque tus antepasados no te hayan dedicado palabras honoríficas. MARCO AURELIO, Meditaciones, 6.18
Los indicios de la buena vida Has aprendido, en cuantas cosas anduviste errado, que en ninguna parte se halla la felicidad, ni en los silogismos, ni en la riqueza, ni en la gloria, ni en el placer, ni en parte alguna. Pues entonces, ¿en qué consiste? En hacer lo que exige la naturaleza humana. ¿Y cómo se logrará? Poseyendo principios que regulen los instintos y los actos. ¿Y cuáles son estos principios? Los que deciden del bien y del mal, de modo que no se repute por bien del hombre lo que no le hace justo, moderado, decidido e independiente, ni por mal lo que no le causa efectos opuestos. MARCO AURELIO, Meditaciones
Los buenos hábitos erradican los malos Puesto que la costumbre nos precede con firmeza, acostumbrados a usar del deseo y del rechazo sólo en ello, es preciso oponer a esta costumbre la costumbre contraria, y en donde haya grandes deslices de las representaciones, allí oponer el ejercicio. EPICTETO, Disertaciones, 3.12.6
Amigos y enemigos Nada hay más odioso que la amistad del lobo. Evita este vicio más que los de-más. El hombre de veras bueno, recto, benévolo, manifiesta estas cualidades en sus ojos, sin poder ocultarlas. MARCO AURELIO, Meditaciones, 11.5
El beneficio de la bondad Que tu favor quede puesto del mismo modo que un tesoro profundamente enterrado, que no hay que desenterrar si no es preciso... La naturaleza me ordena ayudar a los hombres... Donde quiera que hay un hombre, hay lugar para el favor. SÉNECA, Sobre la vida feliz, 24.2-3
Pasa la voz [Hay algunos] espíritus ávidos en asimilar la virtud o fecundos en producir-la. Por el contrario, a los que están embotados, insensibles o esclavizados por malos hábitos les ha de quitar la herrumbre del alma restregándola largo tiempo... del mismo modo que a los propensos hacia la virtud los eleva hasta la perfección el que les enseña los principios filosóficos, así también éste ayudará a los más débiles y los librará de falsos prejuicios. SÉNECA, Epístolas morales a Lucilio, 95.36-37
Un mantra de interdependencia mutua Considera a menudo la cohesión de todas las cosas que existen en el mundo y la íntima relación de las unas con las otras. En cierto sentido, se enlazan entre sí y, por este respecto, se comunican amigablemente. Las unas dependen de las otras a causa del movimiento ordenado, del orden perfecto y de la unión de la materia. MARCO AURELIO, Meditaciones, 6.38
El activo más valioso El sabio nada puede perder: todo lo ha basado en sí mismo, no confía nada a la suerte, tiene sus bienes en un lugar seguro, contento con su virtud, que no tiene necesidad de lo fortuito y por tanto no puede aumentar ni menguar, SÉNECA, Sobre la firmeza del sabio, 5-4
Dale rienda suelta a la virtud Si la llama de un velón continúa alumbrando hasta tanto que se apague, sin cesar de despedir su resplandor, ¿a sinceridad, la justicia, la templanza van a extinguirse en ti antes de morir? MARCO AURELIO, Meditaciones, 12.15
Lo que cuenta Que en nuestro interior todo sea distinto, pero que el porte externo se adecue con la gente. SÉNECA, Epístolas morales a Lucilio, 5.2
Prescinde de lo innecesario "Trata poco de negocios", dice el otro, "si quieres conservarte en buen áni-mo." ¿No fuera acaso mejor cargar con los negocios necesarios y con cuanto dictare la razón del ser naturalmente sociable, y de la manera que lo dictare? De esta suerte cosecharás, no sólo el buen ánimo que deriva del deber cumplido, sino el que proviene de una actividad moderada. En efecto, no siendo indispensables la mayor parte de nuestras palabras y de nuestras ac-ciones, si se las cercenare se gozaría de más holgura y tranquilidad. De donde se colige que es muy del caso reflexionar en toda ocasión: ¿Será ésta una de aquellas cosas innecesarias? No solamente conviene cercenar aquellas acciones que no son necesarias, sino también las ideas. De esta forma, no serían superfluas muchas de las obras que ciertas ideas llevan consigo. MARCO AURELIO, Meditaciones, 4.24
Sólo los tontos se precipitan El que se afana es invencible. Y es que, en efecto, no lucha en donde no es más fuerte, sino en donde es más fuerte. Normal. Por tanto, ¿quieres el cam-po? Tómalo. ¿Los siervos? Tómalos. ¿El poder? Tomalo. ¿El cuerpecillo? Pero no harás que rechace mi deseo ni que vaya a caer en el objeto de mi aversión. Sólo entra en esta lucha: en la de lo que depende del albedrío. ¿Como, enton-ces, no va a ser invencible? EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 3.6.5-7
Me hago responsable Nada ajeno al albedrío puede poner impedimentos o perjudicar al albedrío, si no es él a sí mismo. Por tanto, si también nosotros nos inclinaramos a esto, de modo que, cuando andamos por malos caminos, nos culpáramos a nosotros mismos y recordáramos que nada es responsable de la alteración y de la agitación sino la opinión, os juro por todos los dioses que progresaríamos. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 3.19.2-3
Cualquier cosa puede ser una ventaja Al modo como cada uno de los seres racionales participamos de las facultades propias de nuestra especie, la naturaleza nos ha dotado además de una facultad común con ella: y es que de la misma manera que la naturaleza se apodera de todo obstáculo que se le pone en el camino y lo convierte en provecho suyo, colocándolo en el orden de su destino y haciéndolo su parte, de igual suerte el ser racional puede hacer que todo obstáculo le sea materia de virtud y valerse el mismo según le acomodare. MARCO AURELIO, Meditaciones, 8.35
La Suprema Corte de tu mente Todo esto puede concretarse fácilmente y en pocas palabras: el único bien es la virtud, ninguno ciertamente existe separado de ella; la propia virtud se halla ubicada en la parte más noble de nuestro ser, es decir, en la racional. ¿En qué consistirá esta virtud? En un juicio verdadero y estable: de él procederá el impulso de la voluntad, él conferirá claridad a toda idea que motive dicho impulso. SÉNECA, Epístolas morales a Lucilio, 71.32
No es por diversión, es para la vida La filosofía no es una actividad agradable al público, ni se presta a la osten-tación. No se funda en las palabras, sino en las obras. Ni se emplea para que transcurra el día con algún entretenimiento, para vivir, rige las acciones, muestra lo que se debe hacer y lo que se debe omitir, se sienta en el timón y a través de los peligros dirige el rumbo de los que vacilan. Sin ella nadie puede vivir sin temor, nadie con seguridad; innumerables sucesos acaecen cada hora que exigen un consejo y éste hay que recabarlo de ella. SÉNECA, Epístolas morales a Lucilio, 16.3
Toma el control y ponle fin a tus problemas Has sufrido mil miserias porque no te ha bastado que la recta razón se contentase con la misión correspondiente a su naturaleza. Y ello es bastante. MARCO AURELIO, Meditaciones, 9.26
Que tus palabras sean tuyas (Muchas palabras] han pronunciado Platón, Zenón, Crisipo, Posidonio y un gran séquito de hombres, tantos y tan valiosos. Mostraré cómo pueden probar que son suyas: obren de acuerdo con lo que dicen. SÉNECA, Epístolas morales a Lucilio, 108.35; 38
No hay tiempo de teorías, sólo resultados ¿Cómo, entonces... va a ser mejor conocer la teoría de cada asunto que el estar acostumbrado y hacer las cosas según las indicaciones de la teoría? Porque la costumbre lleva al ser capaz de obrar, y el conocer la teoría de un asunto al ser capaz de hablar. La teoría colabora con la praxis al enseñar cómo hay que obrar y precede en el orden a la costumbre... pero en la práctica precede la costumbre a la teoría porque es más importante que la teoría para llevar al hombre a la praxis. MUSONIO RUFO, Disertaciones, 5.21.15-25